Para quienes tuvimos la fortuna de asistir al taller que orientó Ilse Schimpf-Herken en horas de la mañana del segundo día de trabajo, relativo a la biografía y la memoria, resultó una experiencia de profunda significación pues fue muy inspirador para quienes nos ocupamos de propiciar espacios de reflexión y construcción de memoria entre las comunidades con las que trabajamos.
En el taller nos encontramos desde el gesto que acompaña la palabra, hasta el movimiento del cuerpo en diálogo directo con los “caracolíes de la memoria”: metáfora desde la cual nuestro frondoso árbol tropical es presentado como el símbolo de hechos significativos que es preciso reconstruir, para de este modo entretejer presencias, historias, legados, saberes… con dolores, pérdidas, ausencias y tentativas de olvido, como posibilidad de futuro, pues como lo afirma Ilse “la memoria necesita futuro”.
