Poco después de las 8:30 a.m. el auditorio de la Universidad de San Buenaventura nos tuvo reunidos alrededor del tema de la memoria, de las experiencias que hemos concebido y adelantado y del deseo de intercambiarlas. Somos un puñado de personas y organizaciones a quienes en apariencia nos distancia algunos tópicos conceptuales, pero claramente nos une el interés y la convicción de trabajar en favor de las víctimas del conflicto desde la lumbre de la memoria.
La primera intervención la desarrolló Ilse Schimpf-Herken, quien comenzó pidiéndole al auditorio “hacerse más al centro para estar más junticos”, prefigurando con ello la importancia de mirarse a los ojos y consolidar nuestros propósitos comunes. El panorama que describió de la memoria en Alemania estuvo fundamentada en afirmaciones tales como: “sin memoria histórica no es posible tener una sociedad en democracia”, para lo cual expuso sus acercamientos didácticos a la memoria.
Rainer Huhle presentó un completo panorama de las políticas de la memoria ó del pasado en Alemania, anotando que la primera tarea luego de la era nazi fue “reconstruir las ciudades y salir de las ruinas hacia el futuro, antes que ocuparse del trabajo de la memoria”, lo cual fue transformándose a medida que se fueron dando los juicios (como el de Núremberg) a los crímenes nazis y surgieron múltiples iniciativas de enfrentar ese pasado problemático.
Tres expositores locales ocuparon el resto de la mañana, Marta Nubia Bello de la CNRR, Catalina Uprimy, de la ICTJ y Alejandro del Movice; los cuales puntualizaron sobre la naturaleza del ejercicio de la memoria, y sus implicaciones en la propia víctima, para lo que se abogó en la necesidad de trabajar hacia “una memoria emancipadora”; los significados de la justicia transicional y el trabajo de memoria en medio del conflicto y la necesidad de fortalecer las acciones de memoria en contra de los crímenes de estado, respectivamente.

Estimado amigo Andrés, felicitaciones por el trabajo que están realizando. Como dice el artículo sin memoria, sin saber de donde venimos, no hay futuro. La construcción de democracia es una tarea sin pausa y por toda la vida. Debemos construir puentes entre presente – pasado. Uds. lo están haciendo. Un fuerte abrazo